jueves, 22 de mayo de 2014

DAR


Que complejo es escribir por la acción de dar, porque es un acto demasiado amplio, podemos preguntarnos ¿Qué podemos dar?, ¿damos lo suficiente?, ¿debemos dar hasta que duela?, como decía Alberto Hurtado.

El tema tiene millones de aristas y podemos bombardear nuestra mente con muchas dudas con esta palabra que solo tiene 3 letras. Creo que la mejor forma de comenzar este escrito, es porque me ha nacido la necesidad de escribir sobre ello.

La Kabbalah viene de la palabra Kabel, que significa recepcionar, es decir, Kabbalah es recibir, de esto se trato una pequeña charla a la que fui de introducción a este fascinante tema, y fue gracias a la misma que mi cabeza se lleno de dudas.

La Kabbalah postula que hay una inteligencia emocional que esta en todas partes en todo momento, inteligencia (que podríamos llamarla Dios) que nos da todo para lograr eso que todo ser humano busca, la felicidad, la cual se logra siendo dadores, ya que esa es la forma mejor forma de recibir.

Dentro de todo lo que la guía dijo, hubo algo que me dejo absorta en mis pensamiento, ¿Damos con conciencia?, a modo de ejemplo, cuando damos una moneda a alguien que nos pide en la calle o en la micro, ¿Lo hacemos pensando en la ayuda que le daremos a esa persona, o la damos porque si?, o al joven que canto una canción, ¿Le damos una moneda porque nos gusta esa canción o porque queremos que el tenga un futuro mejor?, y así podemos llenar de ejemplos del acto de dar, no solo a extraños, sino también a nuestra propia familia, ¿damos regalos de navidad, porque todos lo dan o porque realmente queremos hacerlo?. El otro punto que la guía toco fue, ¿Damos, esperando que nos den las gracias?, ¿Damos un regalo, esperando que alguna vez nos regalen algo?, ¿Somos realmente incondicionales en el acto de dar?, y eso no solo es en relación al dinero, sino también a todo cuanto podemos dar, consejos, tiempo, ideas.  

Con estas preguntas en la cabeza me devolví a casa, para darme cuenta finalmente, que me falta mucho camino por recorrer, descubrí que muchas veces le doy una moneda a un vagabundo sin ni siquiera mirarlo a los ojos o doy por compromiso, o porque eso esperan de mi, y esto no solo se trata de dinero, sino de todo aquello que como personas podemos dar, tiempo, consejos, ideas.

Les dejo un consejo que la guía dijo en la charla, uno debe dar hasta el punto en que la luz entregada se multiplique y no disminuya. Nunca hay que dar hasta que uno mismo se quede sin nada.